sábado, 9 de febrero de 2013

'El relato de Laura' Cap.7


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Empezé a tremolar y Álex se dio cuenta.

-¿Estas bien Laura?
-Si…

Vi como Noelia junto a sus primas se acercaban más y más al local.

Tendría que haberme quedado allí quieta y dejar que me descubriera, pero sin pensar mucho, hice una tontería. Rápidamente me bajé y me puse debajo de la mesa.

Álex se preguntaba que hacía.

-¿Laura…?
-Shh-le mandé a callar- luego te cuento Álex

Noelia entró y vio a Álex.

-¡Hola!- le saludó Noelia
-¡Hola Noelia!
-¿Qué haces tú aquí solo?
-Ah…- le di un pellizco a Álex en la pierna- nada…tomándome un capuccinoo
-Repito: ¿Solo?
-Si…

En ese momento me intenté mover; estaba muy incomoda y dí con la cabeza a la mesa.
Noelia se quedó extrañada y Álex se puso rojo.

-¿Qué pasa?- dijo Noelia- ¿Qué hay ahí abajo?
-Sal…- dijo Álex

Me moví por ahí abajo y pude salir de debajo de la mesa. Estaba en un buen lio, ahora si.

-¿Tu no estabas castigada?- dijo muy seria Noelia
-Em…verás…- estaba muy nerviosa
-¿No querías quedar conmigo?- dijo un poco triste
-Sí que quería…pero también me dijo Álex de quedar y tenía ganas de ir con él…-me expliqué
-¿Y no podías habérmelo dicho?
-¡Te hubieras enfadado!
-¡No!
-¡Sí!
-Laura, de verdad, si no tenemos confianza para decirnos ‘hoy no quiero quedar contigo’ ¿Qué amistad es esta?

Me dejó perpleja. No sabía que contestarle

-No hables de amistad Noelia, sé que me escondes algo y no me lo quieres decir
-¿Qué dices?
-Lo que oyes

Noelia me miró con mala cara.

-Cuando tengas confianza me llamas, que ya sabes mi número
-Lo mismo digo, eh- le reproché

Cogí mi bolso y me fui de allí. No caminé muchos metros cuando me empezaron a caer lágrimas por las mejillas. Alguien me llamaba a lo lejos.

-¡Laura!¡Laura!

Me giré y era Álex.

Espere que a que viniera. Estaba muy angustiado.

-Lo siento Laura… No tenias que haberme dicho que si a quedar, podría haber sido otro día.
-No es tu culpa- dije secándome las lágrimas
-No llores
-Noelia no confía en mi
-Si que confía
-¿Y por qué me esconde cosas?
-¿Has pensado que te lo esconda porqué sea algo muy malo y no quiere que sufras?
-¡Pero así estoy sufriendo más!
Sin pensarlo, abracé a Álex mientras lloraba

-Eres una dramática ¿lo sabias?

Álex me hizo sonreír y le miré a sus preciosos ojos marrones. Un color marrón precioso y único. Nos quedamos así unos segundos.
Me sentía bien. Muy bien. Por mucho que estaba disgustada con lo que había pasado con Noelia, sabía que ahora tenía a otro amigo en el que confiar.

Me acerqué un poco más a Álex y…



miércoles, 6 de febrero de 2013

'El relato de Laura' Cap.6

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Estuve dudando un tiempo, pero finalmente decidí quedar con Álex. Y eh, que tengo mis motivos. No dejaré a mi mejor amiga tirada por un chico. Eso jamás. Lo que pasa es que quiero conocer a Álex un poco más. ¡Quién sabe! ¡A lo mejor podemos ser buenos amigos!

-¡Vale! Me parece genial-le contesté
-¿A qué hora te va bien?

Estaba en el sofá y le pregunté a mi madre.

-Mami, ¿puedo quedar hoy con Álex?
-Claro, pero no muy tarde ¿eh?
-No, hemos pensado en ir al Starbucks, ese que hay en el centro.
-Ah, está bien, pues a las ocho en casa, que oscurece pronto
-Vale, pues de seis a ocho, ¿te parece bien?
-Si hija, pero después de comer tienes que ducharte, arreglar tu habitación y ayudar a Toni a hacer los deberes de Mates.

Yo asentí y le respondí a Álex.

-Pues… ¿A las seis te va bien?
-¡Claro! Pues, a las seis en el Starbucks
-Si

Mi madre sirvió la comida. Teníamos macarrones con tomate y una ensalada.
Comimos y yo me fui a la ducha. Entré a las tres a la ducha y salí a las tres y media. De tres y media a cuatro me sequé el pelo y me vestí con el pijama.

Me puse a arreglar mi habitación y se me hizo difícil. Tenía todo desordenado. Me faltaba algo en la habitación, pero no sabía el que. Total, a las cinco había acabado de ordenar mi habitación.

Luego fui a la habitación de mi hermano, le tenía que ayudar con los deberes de mates. Sí, yo soy horrible en mates, pero claro, para mí, lo que él  hacía era facilísimo. A las cinco y media me fui a mi habitación y abrí el armario. Quería ponerme muy, muy guapa.


Me cogí unos shorts negros, me los puse con unas mallas color piel. De camiseta me cogí una marrón, como era de manga corta, me cogí una chaquetita negra. Y de zapatos, mis preciosos botines marrones con cuña.

Rápidamente fui al lavabo y me cepillé el pelo. Lo llevaba suelto.

Me maquillé un poco y volví a mi habitación para coger la chaqueta y mi precioso bolsito marrón de Bimba y Lola.

Me miré el brazo buscando el reloj, pero no lo llevaba puesto. Me acerqué a mi joyero y me puse mi reloj, algunas pulseras y un anillo.

Me despedí de mi madre con un beso. Mi padre estaba con sus amigos jugando a Golf.

 
Iba hacia el centro cuando vi a lo lejos a Noelia. Era ella. ¿Vendría a mi casa? Me estaba metiendo en un buen lio. Pero mientras yo avanzaba hacia el centro, ella iba a otra dirección, hasta que pude ver que llamaba a un timbre y entraba a ese portal; La casa de sus tíos.

Seguí mi camino y llegué al centro. En la puerta del Starbucks estaba Álex. Nos saludamos con dos besos.

-Podrías haber entrado, ¡que hace frio!- le dije

Álex sonrió y me abrió la puerta.

Entramos y nos sentamos en una mesa que estaba muy cerca de la puerta. Desde la ventana se veía toda la calle.
Estuvimos un rato mirando los carteles sin saber que pedir.

-Yo me cogeré un Cappuccino- dije
-Y yo también, me encanta como lo hacen aquí- respondió

Álex se alejó de la mesa y fue a pedir el café. Oí un suave pitido. Mi móvil. Lo saqué de mi bolsito y vi que era un WhatsApp de Noelia. Me puse un poco nerviosa.

-¿Quedamos?- decía el mensaje
-No puedo, si quieres mañana… Lo siento
-¿Qué haces?
-Estoy aquí en casa… Mi madre me ha castigado por sacar un cinco en lengua.- le mentí. Mi madre ni sabía la nota de lengua.
-Jo, lo siento Lala… Pues yo estoy en casa de mis tíos
-Que bien
-Bueno, me voy preciosa
-Vale, besos preciosa
-Adiós
-Ciao

Dejé mi BlackBerry en la mesa y suspiré. No me sentía bien mintiendo a Noelia. Quería quedar con ella. Pero con Álex también… es un chico majísimo.

Álex se acercó con los capuccinos

-Ten- me lo acercó
-Gracias

Empezamos ha hablar de libros. ¡Se había leído todos los de Blue Jeans!

-Y…¿enserio que te gustan?- pregunté
-¡Sí! Me encantan, me gustaría escribir tan como él.
-¡Oh! ¿Quieres ser escritor?
-¡Sí! Me encantaría, la verdad es que tengo algunos relatos escritos
-¡Guao!- me quedé totalmente sorprendida. Álex es único.
-¿Y tú Laura?
-Pues la verdad es que no sé… Me gusta mucho leer…Pero nunca he pensado en escribir...
-¿Y por qué no pruebas?
-No sé…- le di un sorbo a mi cappuccino y se me quedó una barbita blanca muy graciosa.

Álex se echó a reír

-¿Qué?- pregunté yo
-Tienes bigotito blanco- me señaló

Cogí el móvil y lo utilicé como espejo, con un pañuelito que tenía en el bolso me quité la espuma.

-Te quedaba bien- dijo Álex

Entonces me reí yo. ¡Me lo estaba pasando muy bien!

Pero cuando menos lo esperaba, miré hacia la ventana y vi a Noelia que se acercaba. Iba a entrar y como supiera que había dejado de quedar con ella para estar con Álex me mataría.


Estaba en un buen lio.


domingo, 3 de febrero de 2013

'El relato de Laura' Cap.5


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Me quedé parada…Se había enterado que había aprobado.

-¿Cómo que yo?
-Que has aprobado

Vi que mi mentira no iba a durar mucho tiempo.

-Sí, pero por los pelos, un cinco es como un 4,9- quería suavizar el tema
-Pero me has mentido Laura- seguía muy seria

Parece una tontería, una estupidez, pero para ella, el estudio es algo muy importante. Si, para todos debería ser importante, pero ella se lo toma MUY a pecho.

-¿Cómo has visto mi nota?- tenía curiosidad
-Pues cuando has ido a devolver el examen

Al parecer si quieres cotillear la nota del examen de un compañero de clase, tan solo tienes que ir a entregar tu examen a la misma vez. Es lo que había hecho yo con Álex, pero lo mío fue sin querer.

-No quería decirte que había aprobado para no deprimirte.
-Pero tú no abriste el libro y has sacado un cinco, en cambio, yo estuve muchas horas para un seis y medio. Un triste seis y medio.

Noelia puso una cara muy triste. Parecía que se echaría a llorar en cualquier momento.

-¿Estas bien?-le pregunté preocupada
-Si

Le abracé. Conozco a Noelia. Además, en esos momentos lo mejor es un abrazo. Para mí, Noelia es como mi hermana, la quiero muchísimo y no quiero verla triste.

-Estaba nerviosa- me decía temblando
-¡Si eres un hacha estudiando!
-Pero antes de salir…-Noelia me miró a los ojos y yo a ella, los tenia mojados, y se calló.
-¿Qué?-le dije intrigada
-Nada, ya estoy bien-dijo mientras forzaba una sonrisa.
-¿Si? ¿Seguro?
-Si

Esta vez fue Noelia quien me abrazó. Sé que algo me ocultaba y tenía ganas de saber que era. Pero por mucho que le dijera que pasa o cualquier cosa, ella me negaría que pasa algo. Ella es así.
Los días pasaron rápidos. Por fin era sábado.

Eran las once de la mañana y yo aún dormía. Que bien. Pero claro, con dos monstruos por hermanos, era difícil aguantar durmiendo mucho tiempo más.

Toni empezó a dar golpes a la puerta.

Yo daba vueltas por la cama, como un pececillo fuera del agua. La almohada se me cayó y automáticamente me desperté. Toda mi habitación estaba oscura, ya que las persianas estaban totalmente bajadas y la luz apagada. Me levanté, abrí la luz de la mesita y subí las persianas. Apagé la luz de la mesita y fui a abrir la puerta, la puerta de mi habitación tiene llave.

Desde que mi hermano ahogó mis móviles, me sentía insegura. Toni podría entrar y romperme todo. Delia lo mismo. Insistí mucho a mis padres pero finalmente cambiaron la maneta de mi habitación. Siempre llevo la llave colgada en una pulsera.

-Que quieres enano- dije yo con voz ronca y enfadada
-Nada
-¿Y para eso estas diez minutos golpeando la puerta?
-Si-Toni empezó a reír

Me enfadé.

-¡MAMÁ!-empecé a gritar, estaba muy enfadada.

Pero no hubo respuesta por parte de mi madre. Mi padre salió enfadado de su despacho y me dijo que me arreglara y que hiciera deberes y estudiara. Suspiré. Mi hermano se me quedó mirando. Pero yo cerré la puerta con llave y me dispuse a vestirme.

¿Qué podía ponerme un sábado aburrido? Mi móvil sonó. ¿Ya? ¿Tan pronto? Un WhatsApp era de Noelia, y otro de Álex. Preferí contestar primero a Noelia.

-¡Hola Lala!-decía

Lala es como un mote, una abreviatura de Laura. A veces Noelia me llama así.

-Hola ¿Qué cuentas?- le dije
-Nada…Estoy aburrida… ¿Quieres quedar?
-No puedo tía, tengo que hacer deberes-contesté
-Pero…¿Vas a estar todo el sábado haciendo deberes?
-¡Pues claro que no!
-Pues cuando acabes habla con tus padres y me dices
-Vale…te dejo que me voy a arreglar y a hacer deberes
-Ok, adiós
-Adiós

Abrí el armario y cogí mis pantalones tejanos pitillo de color oscuro y mi camiseta que pone ‘Forever Young’ me encanta esa camiseta.

Salí de mi habitación, cerré con llave por si acaso y me peiné.
Bajé al salón y estaba mi madre con la señora Anastasia.

La señora Anastasia es una señora unos diez años más grande que mi madre, vive debajo de nosotros y casi siempre viene a visitar a mi madre. Es como una abuela para mí. Tiene una hija, muchísimo más grande que yo, la he visto un par de veces y creo que se llama Olga.

Bajé por las escaleras y la saludé. Os preguntareis que como es posible que viviendo en un bloque de pisos, mi familia tenga uno con otra planta ¿No? Pues es sencillo, vivimos en el ático.

Me puse un vaso de zumo de piña y uva y me fui a mi habitación.

Queria hacer los deberes lo más rápido posible y así poder quedar antes con Noelia. Así que me puse manos a la obra. Hice todos los deberes en unas horas, para la hora de comer ya había terminado.

Cerré los libros y los guardé en la mochila. Cogí mi móvil que estaba en la cama y vi que tenía un WhatsApp. ‘¡Oh! ¡El mensaje de Álex!’ pensé.

Rápidamente lo abrí.

-¡Hola Laura!- decía
-¡Hola Álex! Lo siento por contestarte tarde, estaba haciendo deberes

Estaba en línea así que suponía que lo leería rápido.
Mientras bajaba hacia el salón, me respondió.

-No pasa nada, ¿Qué tal?
-Bien ¿y tú?
-¿Pero bien de ‘estoy muy bien’ o bien de ‘estoy fatal’?

Su respuesta me hizo sonreír. ¡Que simpático el chico!
-Bien de bien, Jajaja- le contesté
-Me alegro, ¿te gustaría quedar esta tarde conmigo? Podemos ir al Starbucks que hay en el centro.

Tenía muchísimas ganas de decirle que sí, pero claro, ¿y Noelia?