lunes, 5 de agosto de 2013

Cuidado con lo que deseas

Este escrito lo he utilizado para dos cosas, para el concurso de Irene y también para un concurso juvenil de escritura(aún no lo he enviado) que hacen en Madrid, y la verdad es que estoy muy ilusionada. Esto solo es un fragmento. Agradecería que en comentarios me dierais vuestra sincera opinión  por si puedo arreglar algo. Muchísimas gracias. Creo que no hace falta que diga que es totalmente mío y que está sujeto bajo Copyright ¿no?




Hacía mucho tiempo que no me sentía bien. Las cosas se habían puesto difíciles y ya no sabía cómo resolver los problemas. Tropezaba una y otra vez en la misma piedra.
Tenía la sensación de estar sola en el mundo, sin nadie al cual acudir. No era la primera vez que me sentía así, pero estaba segura que sería la última.
Quería morir.

¿De qué servía vivir si no era feliz? Las cosas ya no tenían sentido para mí.
Las lágrimas resbalaban sobre mi suave tez cada noche, cobijándome entre la almohada y deseando una vez más que todo aquello se pasara, que fuera una pesadilla, que aquello no fuera de verdad. Estaba viviendo un infierno.
Mis pensamientos causaban aquél infierno. Me estaba volviendo loca. No quería vivir, no quería seguir ahí.

Un día cogí el valor que nunca tuve en mis dieciséis años de vida y escapé. Al principio no tenía ni idea de a dónde iba. Sólo me guiaba por mis pensamientos.

Llegué a un bosque abandonado del cual no sabía de su existencia. Nunca había estado allí.
Continué caminando y llegué a un terreno oscuro. Los árboles estaban deshojados y parecían quemados. En el centro había una vía de tren, que parecía abandonada y me dispuse a andar sobre ella.
‘’Parecía abandonada’’ pero no. 
En menos de un segundo el ruido de un tren a toda velocidad se acercaba. No parpadeé, ni respiré. Sólo me quedé ahí quieta, sin pensar en nada. Esos instantes fueron los mejores para mí.

El tren intentó frenar cuando se percató de mi presencia, pero ya era demasiado tarde.

Mi sueño se había hecho realidad. Ya no estaba ahí. Creía que no sufriría más. Ya no tenía vida, eso era cierto, estaba muerta. Pensaba que así mis problemas se solucionarían, pero estaba equivocada, sólo acababan de empezar.











domingo, 4 de agosto de 2013

Paisajes Sin Nombre (1)


¡Hola!
Hoy estreno la sección PSN y estoy muy contenta, ya que en la entrada informativa muchas de vosotras habéis comentado y os gusta la idea.
Este es el paisaje de hoy:


Es precioso. Esos tonos rosados son maravillosos ¿a qué si? Pues si queréis participar es muy sencillo. Dejar en comentarios el título o el nombre que le pondríais a este paisaje.
Y también, una sensación que os transmita.

En la próxima entrada de PSN diré el título que tengo yo pensado y la sensación que me transmite. También pondré vuestros títulos y sensaciones. Y por supuesto, un nuevo paisaje.
¡Espero que os animéis!

Un beso de panda,



jueves, 1 de agosto de 2013

Recuérdame (Capítulo 1)


Para más información sobre mi segunda novela, click aquí.

Estaba sentada junto a Ivanna. Ella tenía la misma cara de cansancio que la mía. Era un bonito día de junio, y era tan bonito porqué era la última tarde de aquél curso.
-No entiendo porque se esfuerzan a acabar hasta el último tema...si entre el calor y las ganas de irnos no prestamos atención...-susurró Ivanna con la cabeza apoyada en la mesa.
No le contesté. Supongo que estaba muy cansada. Sentía las gotas de sudor cayendo por mi espalda, y no era una sensación muy cómoda. No es qué en Madrid hiciera un tiempo muy caluroso, pero era junio y el sol tocaba.


Se oían murmuros, preguntando qué hora era. La profesora lo oía y se ponía más tensa.
-Escuchad. ¡Poner atención o el año que viene iréis fatal en la materia!
Los profesores llevaban ya un tiempo tocándonos la moral con ese tema... ''Pasaréis a cuarto de la ESO no es una tontería, es algo serio''. ¿Tan serio que tenemos que hacer clase hasta el último día por la tarde a treinta grados?
Este curso lo había sacado bien. Todo notable menos en mates, un triste seis. O no tan triste. Cuando oía que había examen de mates estaba mi tiempo estudiando, repasando, practicando .. Pero eso no me servía de mucho, no pasaba del siete. Y eso me desanimaba.
Saqué una hoja de mi carpeta, la doblé por la mitad y me hice aire, hacía muchísima calor, y no exagero;las manos se me quedaban pegadas a la mesa.
Iba vestida como una chica más. Muy normal. Una camiseta de tirantes, unos shorts tejanos y unas bambas que imitaban a la excelentísima marca Vans.
Tenía un suave ''Tic,tac,tic,tac'' en mi cerebro. Miré mi reloj y quedaban treinta minutos.
Cuando tienes ganas de que pase el tiempo, no pasa. Es así de sencillo. Miré a Ivanna y tenía esa cara de pez que pone ella cuando está o deprimida o aburrida.
Mientras contaba las moscas que volaban por la clase, el timbre sonó, y con ello nuestros gritos y saltos de alegría. Yo ya no tenía casi nada en mi pupitre así que pude ir a casa ligera. Tuve que esperar a Ivanna, ella se estaba despidiendo con muchos besos y abrazos de nuestros compañeros de clase.
-Pero si los vas a ver en tres meses...déjalos...-murmuré entre dientes
Hasta alguien lloró. Siempre está la típica dramática  Yo no soy de esas, y de eso estoy segura. Yo prefiero dar una palmadita en la espalda antes que un abrazo eterno como los que da Ivanna, aunque ella prefiere llamarlos ''Abrazos de oso'', y lo llama así porqué sabe que amo a los osos panda y pensó que si los llamaba así, yo le pediría.
Le acompañé a su casa, hasta la puerta. Yo creo que las amigas normales no hacen eso.
-Bueno, supongo que quedaremos-me dijo
-Pues claro. No voy a estar tres meses sin verte- mi lado bueno salió- ¿me das un abrazo de oso panda?
La cara de Ivanna se iluminó y me dió el abrazo más fuerte y más largo de toda mi vida.
-Nos llamamos- me dijo
-Nos llamamos-repetí
Me fui derechita hacia casa. Pensaba en el aire acondicionado que teníamos y se me hacía la boca agua. Si, yo soy así.
Abrí con mis llaves y entré. No notaba la sensación de frió y eso me preocupaba. Y mucho.
-MAMÁÁÁÁ-grité
Nadie contestaba
-PAPÁÁÁÁ- volví a gritar
Tiré la mochila al sofá y fui habitación por habitación buscando a mis padres. Parecía una trabajadora del CSI.
Cuando volví al salón la puerta se abrió. Era mi madre con mi padre.
-Hola cariño- me saludaron al unísono
Ese tono era extraño. Nunca ponían esa cara
-Eh, ¿qué pasa?
-Verás... El aire acondicionado se a estropeado y... hasta dentro de unos meses no lo pueden arreglar- explicó mi madre
Puse los ojos en blanco, apreté muy fuerte mi puño y cerré los ojos. ¿COMO IBA A ESTAR TRES MESES CON UN CALOR INSOPORTABLE? Me esperaba por delante, un bonito verano.