viernes, 5 de julio de 2013

No hago nominaciones + ¿Quieres contactar conmigo?


¡Hola pequeños infinitos!

Esta entrada es así en plan ''información''.

Últimamente me están nominado muchísimo a esas cosas que te dan un premio y tienes que responder una serie de preguntas. Me parece genial que penséis en mi, que me nominéis y eso, pero no hago nominaciones. En este blog creo que nunca he hecho y no voy ha hacer. Es algo que... no me gusta mucho. Gracias a todas las que me nomináis. No volveré a publicar ningún comentario que ponga ''Pásate por mi blog, tienes un premio'' o ''(link) pásate, te he nominado''. Espero que lo entendáis :)

Y ahora, ¿cómo contactar conmigo?

● Lo básico: Por mail. 
    Mail para contacto: contacta.alba@gmail.com

● Por mis redes sociales:
    Twitter
    Flickr
    Google +
    No tengo Facebook, ni Tuenti, ni Instagram.

● Otras páginas webs dónde puedes encontrarme:
    Polyvore
    Goodreads
    Wattpad
    WeHeartIt

De estas, recomiendo que me mandéis petición de amigo en Goodreads, ya que así podéis tener mis actualizaciones sobre los libros que me he comprado, los que quiero leer, los que estoy leyendo...

No me acoséis ¿eh? Jajajajaja

Os espero en los comentarios.

Un beso de panda,





¿Todavía no has participado en mi concurso? ¡Anímate! Click aquí para ir a la entrada.

miércoles, 3 de julio de 2013

Intercambio de Palabras - Lexa


¡Hola chicas! Hace un tiempo me apunté a una iniciativa de Amanda Laguna que trata de compartir una entrada con otra chica, esa chica la publicará en su blog, y también, ella me pasa una entrada y yo la publico en mi blog, así ganamos las dos. A mi de pareja me ha tocado Lexa, una chica muy simpática y agradable, y aquí os dejo la entrada, que ella ha decidido hacer una reseña del libro Bajo la misma estrella, de John Green.




 Os presentamos a Hazel Grace. Dieciséis años y enferma de cáncer. Su madre piensa que está deprimida y por eso la ha obligado a asistir a un grupo de apoyo que se reúne en una iglesia episcopal. Todo resulta de lo más deprimente hasta que aparece Augustus Waters. Diecisiete años, una pierna ortopédica y un físico que quita el hipo. Al menos el de Hazel. Ambos son dolorosamente conscientes de su situación y ambos quieren comerse el mundo antes de decir adiós, y por eso emprender una aventura tan loca como imposible: viajar a Amsterdam y plantarse en la puerta de Peter van Houten, el escritor favorito de Hazel, el único que tiene las respuestas a todas sus preguntas.




He decidido esperar para hacer la reseña de este libro, ya que solo hace 4 días que lo terminé. ¿El motivo? Mi corazón no estaba preparado para hablar de él sin llorar. Me habían advertido que este libro creaba mar de lágrimas, pero en un principio no lo había creído ya que en la portada de mi edición de bolsillo dice claramente "Esta es la versión divertida de una historia triste" y decidí creerlo así. Error. ¿A quién se le ocurrió escribir esa frase? Aunque debo decir, el libro en un principio te muestra una perspectiva positiva de la grave y triste enfermedad que padece Hazel, la protagonista.

Ella es una chica que conlleva bastante bien la enfermedad que tiene, no se lamenta de la desgracia que le ha tocado vivir cada dos párrafos, de vez en cuando suelta un par de frases tipo "Además tenía los mofletes ridículamente inflados, como una ardilla, un efecto colateral del tratamiento" pero no llega a ser molesta. Hazel es un personaje que me ha parecido muy complejo, sobre todo por sus pensamientos internos, que al menos a mi me ha hecho reflexionar bastante sobre la vida.
Lo que desencadena la historia es que un día, ella asiste al grupo de apoyo al que va por obligación, ya que su madre (a la que le tengo bastante cariño) piensa que esta deprimida y, esa tarde, conoce a Augustus Waters.


Me gustaría poder negarme a hablar de Augustus, me encantaría realmente que fuese mi secreto ya que es un personaje al que le tengo un cariño extremo. Augustus es un personaje real, un personaje que podría existir perfectamente en nuestra realidad si no fuera porque es increíblemente perfecto en todos los sentidos de la palabra. Augustus es directo, sin pelos en la lengua, no tiene miedo a decir lo que siente...
"-Me gusta mirar a las personas guapas, y hace un tiempo decidí no privarme de los sencillos placeres de la vida."
y vive al estilo del "carpe diem" (aprovecha el momento), además de todo eso, obviamente es un chico muy atractivo. ¿Su único defecto? Se podría decir que la enfermedad que tiene, el cáncer le ha hecho perder una pierna y tiene que llevar una pierna ortopédica. Pero bueno, no creo ni si quiera que ese sea un defecto, al contrario, la enfermedad lo ha hecho ver la vida de la forma en que la ve.
“- ¿Puedo volver a verte? -me preguntó.
- Claro - le contesté sonriendo.
- ¿Mañana? - me preguntó.
- Paciencia saltamontes -le aconsejé- No querrás parecer ansioso...
- No, por eso he dicho mañana - me contestó - Quisiera volver a verte hoy mismo, pero estoy dispuesto a esperar toda la noche y buena parte de mañana.”
El amor que surge en el libro es tan bonito que es incapaz no sonreír al leerlo. Amo la forma que tiene John Green de narrar los acontecimientos que van sucediendo, es un poco compleja pero no demasiado, cualquier persona con al menos unos 10 buenos libros leídos en su vida, podría entenderla.
El libro no aburre en ningún momento, no tiene demasiada acción pero pesar de eso, sus páginas se devoran en muy poco tiempo. Este es un libro que se tiene que leer si o si al menos una vez en la vida, nadie se puede morir sin leerlo. Sin duda, se ha convertido en uno de los mejores libros que he leído en mi corta vida, solo superado por "Cell" de Stephen King.


Hola me llamo Alexandra pero por aquí todo el mundo me conoce como Lexa. Soy una gran amante de la literatura desde que tengo uso de razón, es por eso decidí crear un blog dedicado exclusivamente a la ella. En mi blog hago un poco de todo. Reseñas literarias, de aníme, comentarios sobre videoclips, sobre portadas, … Además de todo eso, hace poco cree una iniciativa llamada “Mi listado” en el cual busco que muchos blogs se den a conocer al mundo.


martes, 2 de julio de 2013

La distancia no es el olvido


Esta vez no se despertó por la alarma que la atormentaba de lunes a viernes. El sol juguetón se colaba por las rendijas de la persiana.
Maria abrió los ojos tímidamente mientras se hacía la remolona en la cama. Con el dedo le dio suavemente a un botón de su equipo de música y empezó a sonar Cero de Dani Martín.
Se levantó de la cama y vio en su cama el libro con el que se durmió ayer. Esa historia de amor le encantaba, ya era la tercera vez que se leía el libro y le encantaba volver a sentir esos sentimientos.

Cogió el libro con cuidado y lo dejó sobre su escritorio, junto a esa caja dónde guardaba las cartas de su amado. Le echaba muchísimo de menos.


Hizo la cama lo más rápidamente posible y abrió su enorme armario. Realmente, Maria vivía como una princesa. Cogió unas mallas de color granate y una camisa. De su joyero sacó unos accesorios preciosos, que estilizaban muchísimo el look.


Se arregló el pelo y se puso un gorrito muy cuco. Bajó tarareando una canción por las escaleras y se dio cuenta que estaba sola. ''Seguramente mamá ya habrá salido a trabajar'' pensó Maria.
¿De qué le servía tener toda la ropa, maquillaje y zapatos que quisiera si luego estaba todo el día sola? Su madre pasaba el tiempo en el trabajo, y su padre... En realidad, Maria nunca había conocido a su padre.

Entró en la cocina con una sonrisa y se preparó un rico desayuno. Hoy iba a ser un gran día para ella, y lo sabía.

Hacía más de tres meses que no veía a Daniel, su chico. Ella vivía en Madrid, y él en Rumanía, a más de mil kilómetros de distancia. A pesar de ello, nunca decidieron dejarlo, su amor era más fuerte que unos simples números, que una simple distancia. 
Se llamaban a diario, hacían vídeo-llamadas, y lo que más le gustaba a Maria; se enviaban bonitas cartas cada vez que podían.
Se querían, y de verdad. 

Miró el reloj que había colgado en la pared de la cocina y se dio cuenta que en cualquier momento podría llegar.
Respiró hondo y el timbré sonó.

Daniel ya estaba aquí.